Por María José Lubertino

La confitería Richmond, uno de los bares notables de la Ciudad, vuelve a estar amenazada por la impericia de los funcionarios del Pro. En 2012 presentamos un recurso de amparo que protege a esta pieza de la historia cultural de los porteños de ser entregada a efímeros negocios. Pero pareciera que a los ministros de Espacio Público y Cultura de la Ciudad nada les importa preservar nuestro patrimonio, y otra vez la Confitería Richmond volvió a amanecer con estanterías y modular propios de un local de calzado deportivo.
Cuando varios vecinos nos alertaron de estas novedades nos pusimos en marcha para investigar qué funcionario aprobó el cambio de rubro, dado que en ese caso podríamos estar ante un hecho gravísimo de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
No fue la única denuncia que recibimos. En Villa Devoto, una decena de casas construidas en 1900 pertenecientes al Casco Histórico están amenazadas por el negocio inmobiliario, y los vecinos están organizándose (crearon el hashtag #SalvemosVillaDevotoHoy) para que se apruebe la rezonificación el barrio, un proyecto de ley con primera lectura desde octubre que sigue dormido en los despachos.
Nuestro proyecto que busca conservar de su demolición a un conjunto de 7 viviendas sobre la calle Medrano de valor histórico, urbanístico y simbólico, en el barrio de Palermo Viejo, obtuvo sanción en Planeamiento Urbano y seguimos trabajando para que se haga ley.
Según la convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural de la UNESCO, el deterioro o la desaparición de un bien del patrimonio cultural constituye un empobrecimiento nefasto del patrimonio para cualquier lo pueblo del mundo.
No nos quedemos callados. Estamos esperándote para trabajar por una ciudad sustentable a futuro y con su identidad cultural viva.