Este 5 de junio, día mundial del ambiente, encuentra al mundo en una crisis mayor que la de años anteriores. En lugar de haberse revertido y detenido las causas de los problemas ambientales globales que nos afectan, muchas de ellas se han agudizado o no se han detenido lo suficiente.

En Argentina, en un año electoral, pretenderíamos escuchar de los/as candidatos/as un debate de proyectos para mejorar nuestra situación y fundamentalmente lograr el desarrollo sustentable que necesitamos.

Hay algunos/as candidatos/as que ya han probado en su gestión, la vocación cosmética al encarar estos temas, pero que han terminado redundando en lo que se denomina negocio verde y no en resolver los problemas. Esto es así por ejemplo, en la gestión en la Ciudad de Buenos Aires. Lo que ha ocurrido con el negocio de la basura, que sigue centrado en la cultura del enterramiento en lugar de revertir a nivel social pero fundamentalmente regulando a las empresas productoras de residuos para que asuman la responsabilidad sobre ellos y pasando a otro modelo de reutilización de envases y aquellos elementos que pueden ser reciclados. También ha habido una falta de compromiso de la gestión de la Ciudad con el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, fundamentalmente a nivel de las regulaciones y controles para evitar una mayor contaminación y en cuanto a las inversiones y recursos que debían ser asignados para reparar a los habitantes de la cuenca.

Esperamos y proponemos al próximo Presidente de los/as argentinos/as un compromiso en materia ambiental de 5 puntos imprescindibles. Estos son:

1) Energías limpias o verdes. Hay un comienzo, un incipiente desarrollo de estas nuevas energías y necesitamos el compromiso para acelerarlo, dadas las posibilidades que Argentina tiene en esta materia. Un 70% de nuestro territorio es apto para desarrollar energías tanto eólica como solar y sería en sí mismo un desarrollo productivo importante poder acelerar la instalación de estas plantas en más provincias. No hay excusas para que en las nuevas construcciones y a nivel local no se puedan desarrollar estas tecnologías, no solo en los espacios industriales y comerciales, sino también en todo lo que es vía pública y en las construcciones de hogares. Incluso en los propios programas de desarrollo de política habitacional de los gobiernos.

2) Limpieza de las cuencas y recuperación del espacio público de acceso a ríos y lagos. Esto es fundamental porque se ha dado una política creciente de privatización del uso del suelo que rodea ríos y lagos. Debemos velar por el saneamiento y la no contaminación. Esto debe ser una política impulsada desde un marco legislativo de cuencas y gestionada de manera conjunta por Provincias y Nación.

3) Cumplimiento de la ley de bosques y ordenamiento territorial. Si bien se sancionó una ley de bosques, esto no ha producido aun una aplicación en todo el territorio y hay muchas provincias que todavía están demoradas en cuanto al ordenamiento de tierras. Esto no tiene otra explicación más que la pulseada con el avance de la frontera de la soja, en la mayoría de los casos. Debemos lograr no solo la protección del bosque por ser patrimonio de todos los argentinos y argentinas, sino porque las consecuencias de la devastación de los mismos están a la vista, en muchos casos, con las inundaciones y el impacto negativo de derrumbes, aludes, en muchísimos lugares de nuestro territorio.

4) Erradicar la cultura del enterramiento de basura. Hay que pasar a un sistema de reciclado, reutilización y disminución de la generación de residuos en origen, fundamentalmente regular la responsabilidad de las empresas que generan los residuos y se benefician con ese producido.

5) Cambio climático y reducción de las emisiones. Este punto está directamente vinculado con el primer punto de recambio de energías limpias pero tiene que tener una regulación específica y no alcanza con los marcos normativos que prevén el canje de emisiones, porque de esa manera se sigue afectando el ambiente y es parte del negocio ambiental.

No tenemos dudas que el próximo Presidente de los/as argentinos/as será el Presidente del desarrollo y que todo el camino recorrido para aumentar el consumo y en base a esa rueda virtuosa, aumentar la producción, va a ser potenciado y acrecentado con la puesta a los desarrollos económicos regionales y a una mayor incorporación de conocimiento y ventajas comparativas para promover las diferentes industrias. Este es nuestro aporte, nuestro grano de arena para completar esa agenda que consideramos imprescindible.

Es posible y es necesario generar mayor desarrollo sustentable, no solo por una cuestión cosmética o para agregar una nota de color socialmente demandada en una campaña electoral, sino porque estructuralmente Argentina debe pegar un salto cualitativo en materia de sustentabilidad y esencialmente hoy, hay mayor conciencia social y ciudadana que conciencia política y en los/as líderes empresarios/as en esta materia.

El mundo está atrasado en este aspecto. Un país con una economía pujante, emergente y con un proyecto sólido a futuro, puede, debe y está en óptimas condiciones de tomar la punta junto con toda la región Sudamericana en esta materia, fundamentalmente porque nuestra principal riqueza, son nuestros recursos naturales y humanos y esos son los que debemos proteger y preservar.