Atrasar mil años

 

Para la legisladora porteña paradójico pero no incomprensible que Chiche Duhade haga estas reflexiones en relación a las mujeres y la participación política.

 

Resulta paradójico pero no incomprensible que Chiche Duhade haga estas reflexiones en relación a las mujeres y la participación política. Paradójico en tanto y en cuanto su irrupción en la política de la mano de Duhalde fue estigmatizada por interpretes de la política, en la medida que se decía que era una mujer que venía a limpiar la imagen de su esposo, que resultaría funcional a sus intereses y que no tenia personalidad propia, ni conocimientos ni formación. 

Muchas feministas improvisamos una defensa a pesar de nuestras diferencias políticas para plantear que de la misma manera que había varones que están en la política, las mujeres tenían derecho por sí mismas de estar mas allá de que fueran funcionales a otros referentes y que por el solo hecho de haber compartido tantos años de vida con otro político pudo haber aprendido de los saberes del poder como en otras épocas. Por ejemplo en las monarquías, las primeras mujeres que accedieron a niveles de poder de decisión fueron quienes estaban en entornos de los que detentaban el poder, esto era solo una puerta de entrada pero no iba en detraimiento de desplegar sus propias capacidades.

Sus comentarios se relacionan a su falta de formación en lo que es una perspectiva de género. Sus diferencias políticas con la Presidenta son recíprocas pero la llevan a un análisis sexista en el sentido de denostar a la propia mandataria por el solo hecho de ser mujer y al conjunto de las mujeres, problematizando y llegando a sugerir que las mujeres no estamos capacitadas para ejercer el poder. Este discurso es peligroso porque no solo ataca a las mujeres en su condición femenina, sino que atrasa siglos de derechos conquistados.

Han pasado siglos, ríos de tinta, de sangre en nuestra historia como humanidad hasta que las mujeres pudimos por fin hacer pleno uso de nuestros derechos. Sucedió con la Revolución Francesa. Han existido barreras culturales, económicas, ideológicas, nos impidieron el acceso a la política. Estamos en condiciones de ejercer el poder. Rompimos esas barreras con la incorporación al cupo femenino, tan resistido en su momento. La lista con un porcentaje de mujeres garantizado tiene como objetivo entre otros, que no solo participen las mujeres que puedan ser puestas a dedo, las únicas que pudieran acceder. Lo cierto es que comenzaron a haber mujeres cabezas de listas, prueba de ello se ve hoy.

Las mujeres desempeñan roles, participan, y tienen un papel fundamental. Lo que está claro es que la presidenta es una mujer política emblemática no solo en Argentina sino en el mundo, en los análisis nacionales e internacionales se ve los liderazgos tanto de Cristina como de la presidenta Dilma en Brasil, son vistas a nivel global por las mujeres de América latina y del mundo como ejemplos descollantes de la política y del lideranza femenina.

Alguien puede decir que no está de acuerdo con Cristina que hay diferencias políticas e ideológicas que tiene diferencias de estilo, lo que nadie puede discutir sus dotes de estratega política, de referente, consistente e incluso de mayor envergadura vuelo, o estudio y rigurosidad, énfasis en los detalles en los datos. Probablemente Fidel Castro sea el único caso de líder masculino con la capacidad de oratoria, capacidad discursiva como la tiene Cristina, en casos femeninos es el caso más destacable. Es una mujer que revolucionó la política argentina de nuestro siglo.

He conocido lideres latinoamericanas, europeas con dotes de liderazgo y discursivas pero con una capacidad como la de Cristina es la más notable que conozco.

Cristina ha feminizado el ejercicio de poder. Ejerce el liderazgo con una impronta única. No se le perdona que se arregle, que sea divertida que haga chistes, que sea una mujer elegante bella, es abuela como muchas mujeres de su generación que no tienen miedo.

La belleza no está reñida con la inteligencia, que no hace falta ser masculino o parecer un varón. Si hay un caso de inteligencia y estudio es la presidenta, pueden no coincidir con nuestro proyecto e ideas pero pareciera que Chiche no es la más indicada para hacer esa crítica, esta poco informada en análisis de género.

Se visualiza que no solo los hombres pueden sostener estas ideas. Es una falta de formación lo que la lleva a hacer estos comentarios machistas, la ciudadanía en su conjunto se tiene que sentir agredida. Es un gesto de sexismo que alguien critique a una líder mujer por sus características, mas allá de lo que sería valido que es el disenso, el dialogo, la discusión de ideas y proyectos. Es un gesto de sexismo que alguien critique a una líder mujer por sus características de ejercicio de liderazgo, es atrasar siglos de conquistas.

(*) La legisladora es defensora de los derechos de las mujeres, es impulsora de una campaña integral contra la violencia de género. http://www.youtube.com/watch?v=k8p3C3ear4c&feature=youtu.be

 

17.08.13

Fuente: Infonews

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