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Recalde será candidato del kirchnerismo, que quedó tercero lejos

En Clarín

Primarias porteñas. Funcionarios y precandidatos presidenciales se juntaron en el búnker del FPV pensando que recuperarían el segundo lugar en la Ciudad, pero quedaron detrás de ECO. Cerruti podría ir de vice.

Se sabe, la Ciudad de Buenos Aires no ha sido nunca un distrito fácil para el kirchnerismo. Ni siquiera en sus tiempos de apogeo, pudo hacer pie en las elecciones porteñas. Esa película dramática se volvió a repetir ayer: el Frente para la Victoria quedó a una diferencia abismal del PRO, cómodo ganador; y al igual que en 2013 también volvió a ceder el segundo lugar, esta vez a manos del frente ECO. Y, de cara a las generales del 5 de julio, el vencedor en su interna, Mariano Recalde, corre serio riesgo de quedarse afuera del balotaje, ya que en la pulseada individual, Martín Lousteau lo superó claramente.

Desde temprano, en el búnker K intentaron mostrarse optimistas. Para ello, se apoyaron en diversos -y de incierto origen- bocas de urna que daban a la fuerza, en forma global, por encima largamente de los 20 puntos. Los cantitos de la militancia, instalada en la puerta del hotel NH Tango, contribuyeron a que se viviera durante la jornada un clima festivo. El entusiasmo previo fue insólitamente exacerbado luego por el jefe de Gabinete Aníbal Fernández. “Recuperamos el segundo lugar y estamos a 5 puntos de quien nos sigue”, dijo. Y aseguró que el kirchnerismo hizo “una elección fenomenal”. La exacerbada confianza desató un duro impacto pasadas las 22, cuando se conocieron los primeros números oficiales, que mostraron en el tercer lugar al FPV y completando la peor elección en Capital desde 2009, cuando Carlos Heller lideró una lista para Diputados que apenas superó los dos dígitos.

Acaso por eso Recalde se haya apresurado para realizar su discurso apenas se conocieron esos datos. “Nosotros no somos una fuerza testimonial. Vamos a entrar al balotaje para ganar el 19 de octubre”, dijo, en lo que pareció más un intento por mostrar entereza ante la derrota que una señal de convencimiento. “La gran mayoría de la Ciudad se pronunció por un cambio, pidió algo nuevo y quiere que se construya una alternativa que pueda gobernar para todos”, agregó, en otra frase que no convenció a los propios kirchneristas: es que, por entonces, el PRO arañaba los 50 puntos, una clara señal de respaldo del electorado porteño.

Si bien el triunfo de Recalde en la interna partidaria termina siendo anecdótico, debido al fuerte apoyo que recibió de Cristina desde que lanzó su candidatura, con vistas a las generales encierra un desafío: contener a los otros seis dirigentes que perdieron en la interna para que el piso no sea aún más bajo. Sabe Recalde que necesita de todos ellos, ya que según la mayoría de los analistas el voto K parece haber encontrado ayer un techo, mientras que ECO podría crecer y captar votos de la interna del PRO. “Vamos a trabajar unidos”, aseguró el titular de Aerolíneas Argentinas, flanqueado por Gabriela Cerruti (¿Será su vice?), que peleaba el segundo lugar con el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y superaba a su compañero de Nuevo Encuentro Carlos Heller. Más rezagados, por debajo del 1 por ciento, quedaron el radical K Gustavo López, el pejotista Víctor Ramos y Carlos Oviedo, que responde a la ex titular del INADI María José Lubertino. Entre los legisladores, la lista encabezada por el ministro de Trabajo Carlos Tomada superaba -al cierre de esta edición- los 80 puntos y desplazaba a las otras cuatro.

Cristina, que permaneció en Olivos y dejó en su hijo Máximo Kirchner el minuto a minuto de los comicios, envió a su hermana Giselle Fernández y a su Gabinete para dar una muestra de respaldo a los candidatos K. También estuvieron los presidenciables, encabezados por el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo; y hubo casi asistencia perfecta de la Mesa Nacional de La Cámpora, liderados por Andrés “Cuervo” Larroque y el secretario general de Presidencia Eduardo “Wado” de Pedro; y el grueso de los dirigentes oficialistas. En este caso, al menos, la derrota no fue huérfana.

Otro que desfiló desde temprano por los alrededores del Obelisco fue el diputado Juan Cabandié, quien sugestivamente fue el primero en hablar y felicitar a Recalde. Muchos leyeron este gesto como una maniobra para acallar los rumores de una pelea con Recalde que circularon durante la campaña.

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