por María José Lubertino

 

La situación social y económica de les argentines es alarmante. Hay datos de creciente desocupación, subocupación y cierre de pymes y escalofriantes datos de pobreza, indigencia e incesante inflación.

Pobreza del 35,4% (primer semestre 2019, INDEC). Indigencia 7,7 %. 15,9 millones de argentines son pobres y 3,4 millones son indigentes. Para fines del 2019  la pobreza alcanzará al 40% de la población. Ya más de la mitad de les niñes son pobres!

La malnutrición en todo el país está por encima del 40% en el sector más bajo de la población (Isepci, 2019). Más de 22 millones de personas que no tienen cobertura de salud.

El desempleo fue en el segundo trimestre del 10,6% y será mayor en el tercero. Un 18,3% de las personas ocupadas está buscando un segundo empleo. La situación de las mujeres y de les jóvenes es la más grave, llegando la desocupación en el caso de las mujeres jóvenes a superar el 20%.

La mitad de la población en la Argentina tiene ingresos mensuales inferiores a los 10.000 pesos (según Indec) y el 66% de la población gana menos que la Canasta Básica.

Cerraron 19.131 firmas entre junio de 2015 y junio de 2019( AFIP).

La inflación tuvo una suba interanual del 54,5% (de agosto 2018 a agosto 2019) aunque la de los alimentos supera el 58%.

La Argentina pasó a ser el primer deudor a nivel mundial en 2019. Entre 2022 y 2023, el Estado enfrentará vencimientos cercanos a un décimo del PBI, entre la deuda privada y la deuda al FMI.

Sin embargo, el principal problema del país es la política. No se resuelven los problemas sociales y económicos sin reconstruir los lazos de confianza social y de diálogo político. Nuestra democracia en estos 36 años ha evidenciado sus fallas. Pero los males de la democracia se combaten profundizando la democracia.

Por eso son tan importantes los gestos y el discurso del Presidente electo Alberto Fernandez en esta transición, un peronista admirador de Alfonsín y también generacionalmente producto de aquella etapa de la recuperación de la democracia.

Todes recordamos a Raúl recitando el Preámbulo de la Constitución y su convocatoria a que flameara la celeste y blanca por encima de cualquier división. Ahora, si aprendimos de nuestros errores, es tiempo de que lo hagamos realidad.

En esta línea para buena parte del espectro político nacional, el discurso de Raúl Alfonsín del 1 de diciembre de 1985 fue central. A 34 años de ese acontecimiento, es necesario volver a poner en valor y actualizar lo que se conoce habitualmente como “discurso de Parque Norte”, una propuesta del entonces presidente Alfonsín al Comité Nacional de la UCR, que deliberaba en el lugar que dio nombre a la alocución.

La propuesta de Alfonsín constaba de tres líneas centrales: El primer eje promovía una participación más directa de la ciudadania en la vida política. El segundo tenía como fin una ética de la solidaridad en beneficio de les más desprotegides. El costado económico apuntaba a la modernidad cuyo valor estribaba que era funcional, como tercer lado, a los dos lados anteriores.

Dejando de lado el tercer eje que merecería un debate aparte porque tuvo diferentes  interpretaciones y consecuencias en las políticas económicas de entonces, sus palabras en los dos primeros aspectos nos dejaron un verdadero mapa de la democracia futura aún incumplida. Alfonsín dejó bien en claro que por democracia debe entenderse no la dictadura de las mayorías, sino un sistema caracterizado por el pluralismo, el reconocimiento del otre, la capacidad para aceptar las diversidades y discrepancias.

Hoy Alberto Fernandez nos convoca a la unión nacional, a dejar atrás la grieta y una sociedad de prejuicios y discriminación, a un diálogo trasversal y plural, a un pacto social intersectorial y en la emergencia a una “mesa contra el hambre”.

Es una oportunidad histórica en la gravedad de la crisis para que aceptemos el desafío y lo protagonicemos como sociedad articulándonos en diversidad las más diferentes organizaciones, agrupaciones y movimientos con toda nuestra creatividad, buenas prácticas, saberes y experiencias populares.

La verdadera democracia participativa y la ética de la solidaridad se tejen desde abajo. Sirven como antecedentes la Multisectorial de Mujeres de los 80s y las que existen a niveles provinciales, las asambleas que surgieron en el 2001 muchas de las cuales siguen vigentes, el Frente Nacional contra la pobreza y las más recientes experiencias de Multisectorial contra el tarifazo y Argentina Conversa, de las cuales somos parte.

No hay que esperar al 10 de diciembre. Hay que avanzar ya autoconvocándonos en cada pueblo, en cada provincia y cada sector. Hagamos nuestro aporte como sociedad en esta transición. El verdadero poder del nuevo gobierno al que la mayoría votamos residirá en nuestra capacidad de organización y apoyo para la etapa que se inicia.

Las mujeres con nuestra experiencia de transversalidad y sororidad de 37 años de trabajo y construcción plural podemos hacer un gran aporte a la agenda y a la acción concreta. Muchas ya estamos propiciando refundar la Multisectorial de mujeres y contribuir a conformar una Multisectorial por el Buen Vivir donde podamos converger desde diferentes sectores articulaciones y redes de participación ciudadana, colectivas sociales, académicas, asambleas, partidos políticos, pueblos originarios, diversidades, personas con discapacidad, organizaciones sindicales y empresarias de manera plural, paritaria e intergeneracional, con el objetivo de lograr la satisfacción de las necesidades de todes, una calidad de vida digna en armonía con la Naturaleza y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de las personas se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, las diversas identidades colectivas y cada une valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otre).

Presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos. Integrante de Argentina Conversa. Impulsora de la Multisectorial de Mujeres.