“Tenemos en común las ganas de vivir mejor” – Página 12 – 24 de mayo 2026
Pioneras feministas se reunieron en la Facultad de Ciencias Sociales entre la memoria viva, la celebración y la importancia de los Encuentros como pilares del movimiento.
Hace 40 años más de 600 mujeres de diferentes provincias y de pueblos originarios se juntaron en la Ciudad de Buenos Aires y fundaron una práctica política que sigue vigente hasta el día de hoy: los encuentros nacionales de mujeres que suceden anualmente en distintas ciudades del país y que constituyen uno de los principales pilares de la lucha feminista local. Una experiencia de organización única en el mundo conformada por una marcha que recorre toda la ciudad sede y decenas de talleres que son la semilla de gran parte de las batallas ganadas por el feminismo en Argentina. La lucha por el acceso al aborto seguro, legal y gratuito es la que más resuena, pero en esos encuentros que año a año conectan a feministas de todo el país se cocinaron muchas de las victorias en materia de derechos que son parte del argumento actual que utiliza el gobierno libertario para marcar los feminismos como uno de sus principales enemigos.
Ayer muchas de las que estuvieron en ese primer Encuentro de Mujeres de 1986 se juntaron en la Facultad de Ciencias Sociales en una jornada convocada por la Colectiva Feminista por la Democracia y los Derechos Humanos en donde se abrió el espacio para reponer una memoria viva que constituye la genealogía de los Encuentros: “Estos encuentros abrieron el camino a la utopía, que es una de las cosas más maravillosas que puede haber en la vida”, decía la abogada feminista de 96 años Nelly Minyersky, emocionada por el reconocimiento que se le dio a esa primera Comisión Organizadora de 1986.
Cada año en la ciudad sede se elige –por medio de la ovación– el lugar en donde se realizará el siguiente Encuentro y las organizaciones y feministas locales se ocupan de la autogestión para que suceda. Ese mecanismo se sostuvo durante todos estos años y es parte del engranaje que hace que, además de las organizaciones políticas formales –partidos, sindicatos, etc.– haya una voluminosa participación de personas autoconvocadas o que no pertenecen a ninguna organización partidaria
Una oposición al fascismo
Desde el primer Encuentro en la Ciudad de Buenos Aires hasta el de 2019 que se realizó en La Plata el número de “encuentreres” pasó de 600 a casi 200 mil: “Fue un crecimiento exponencial, sobre todo de las juventudes. Si una se pone a pensar, se abarcan tres generaciones en los Encuentros”, cuenta Susana Gamba, parte de la Colectiva Feminista por la Democracia y los Derechos Humanos, que se creó apenas asumió el gobierno libertario en 2023 para ”fijar un posicionamiento claro en oposición a la política fascista de Javier Milei y Patricia Bullrich”. Fue además la encargada de inaugurar las jornadas de este fin de semana.
La tarea de elegir alguno de los Encuentros como el favorito se le vuelve titánica y es que “cada uno aportó lo suyo”, dice Gamba y enumera: “El de 1989 lo recuerdo por la importante participación de mujeres de sectores populares; el de 1992, en Neuquén, por su masividad y por la gran participación de las poblaciones originarias, sobre todo al cumplirse los 500 años del genocidio a los pueblos preexsitenes al Estado”; y sigue: “En 2001 surgen las plazas feministas, otra de las características fundamentales del Encuentro; en 2003 es cuando se impone el tema del aborto y se abre paso al inicio de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito”.
En el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales se mezclan los sonidos de los bastones que sostienen años de militancia y la algarabía de haber sido pioneras en una época en que el feminismo ni siquiera era una mala palabra sino una palabra que ni se mencionaba: “En aquellos primeros años compartíamos el objetivo común de juntarnos y crear estrategias para lograr los derechos cercenados”, dice otra de las que estuvieron en ese primer Encuentro de 1986, Magui Belloti, quien además destaca la importancia de recuperar una agenda feminista contra esta derecha ultraconservadora y misógina.
Durante todo el día se ponderó que sea una celebración y que haya reconocimiento a las históricas, la conducción del evento la llevó adelante la periodista feminista Liliana Hendler y hubo mesas, rondas de diálogo y una plenaria. Otra de las infaltables fue Nina Brugo, una referente histórica de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.
La importancia del archivo
Durante la celebración se presentó el Archivo Histórico Digital de los Encuentros Nacionales de Mujeres (1986-2026), un caudal único que además de las piezas gráficas de cada encuentro cuenta con las conclusiones año por año, esto es el registro de lo que sucede en cada taller y que luego se traslada a los territorios donde cada participante regresa y a su vez se utiliza como insumo para el siguiente Encuentro. En ese sentido, se recordó la importancia del Encuentro de 2019 en La Plata en donde por fin se hizo lugar a una demanda histórica de los pueblos originarios y de las identidades LGTBIQ+: finalmente se cambió el nombre y pasó a ser Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans.
“Hay una política de aniquilamiento en función de intereses que no son los del pueblo argentino”, dice Dinora Gebeninni, oriunda de Córdoba, sede elegida para el Encuentro de este año. Para Gebbenini tanto las feministas como las disidencias sexuales tienen una enorme cantidad de recursos emocionales y políticos para rebatir este modelo de aniquilamiento.
Alianzas y conspiraciones
De la jornada participaron referentes feministas, organizaciones sociales y el bloque sindical feminista –compuesto por las secretarias de género de las dos CTA, la CGT, la CCC y la UTEP– que vienen articulado una alianza potente de organización y lucha.
“El Encuentro es una escuela de la democracia, cuando se abre esa pregunta por la democracia hacia adentro de nuestros espacios políticos a veces no se oye que nosotras como feministas lo venimos practicando hace 40 años en los Encuentros”, dice Emilia Trabucco, parte de la Secretaría de Género de la CTA-A.
Otra de las referentes históricas que participó de la jornada de ayer fue la filósofa Diana Maffía, orgullosa de haber sido parte de ese primer Encuentro en el Teatro San Martín en 1986: “Ante este presente agobiante y violento, destaco la persistencia del feminismo a través de los años y las luchas, la pluralidad de voces y la desobediencia contra los imperativos de disciplinamiento y hegemonía, los espacios alcanzados en los tres poderes del Estado, la capacidad de alianzas y ´conspiraciones´, los modos horizontales y en red de ejercer el poder, y no menos importante la alegría”, destacó.
En octubre de este año y en la ciudad de Córdoba se le dará continuidad a esta historia, una de las frases que resonó durante la tarde fue una vinculada a las raíces más fuertes de este movimiento: “Tenemos en común las ganas de vivir mejor”.
